
Guía de la Renta 2025: Los ingresos por el arrendamiento de vivienda mejoran el tratamiento fiscal
Los ingresos obtenidos por el alquiler de una vivienda siguen considerándose rendimientos del capital inmobiliario en el IRPF. Sin embargo, en la campaña de la Renta 2025 se han introducido mejoras relevantes en su tratamiento fiscal que pueden suponer un ahorro importante para los propietarios.
Qué se declara exactamente
Cuando un contribuyente alquila una vivienda, debe declarar los ingresos obtenidos restando previamente todos los gastos necesarios para generar ese rendimiento. Entre ellos se incluyen conceptos como impuestos, gastos de comunidad, seguros, reparaciones o la amortización del inmueble.
El resultado es el llamado rendimiento neto, sobre el que posteriormente se aplican determinadas reducciones fiscales.
Reducción general del 50%
Como norma general, Hacienda permite aplicar una reducción del 50% sobre el rendimiento neto obtenido por el alquiler de vivienda habitual. Esto significa que solo la mitad de ese beneficio tributa efectivamente en el IRPF.
Nuevas reducciones más favorables
La normativa introduce incentivos adicionales que pueden aumentar significativamente ese porcentaje de reducción en determinados casos:
- Hasta el 90% de reducción: cuando se firme un nuevo contrato en una zona declarada tensionada y el precio del alquiler se reduzca al menos un 5% respecto al contrato anterior.
- Reducción del 70%: si se alquila por primera vez una vivienda en una zona tensionada a inquilinos jóvenes.
- Otras situaciones específicas también pueden dar lugar a reducciones intermedias, en función de las condiciones del alquiler.
Objetivo de estos incentivos
Estas mejoras fiscales buscan fomentar el acceso a la vivienda en alquiler, especialmente en zonas donde la oferta es limitada y los precios han aumentado de forma significativa. Al mismo tiempo, se pretende incentivar a los propietarios a ajustar los precios y facilitar el alquiler a colectivos como los jóvenes.
Un aspecto clave en la declaración
Es importante recordar que estos rendimientos no se integran en la base del ahorro, sino en la base general del IRPF, lo que implica que tributan según los tramos progresivos del impuesto. Aun así, gracias a las reducciones aplicables, la carga fiscal final puede reducirse de forma considerable.
